diumenge, 9 d’octubre de 2011

Han de picar els infants entre hores?

Aquest article és de la revista electrònica mi "Bebé y yo". L'he trobat força interessant, ja que no tan sols no és bo que els infants mengin entre hores, tampoc és bo pels adults. TAmbé m'ha fet pensar en què prest ve Nadal: turrons, mantecados, trufes... tot molt irresistible, però poc saluble... Aquí us el deix.


¿Te pide que le compres una pasta o una chuchería para sustituir el bocadillo de la merienda? Te explicamos por qué los niños no deben comer bollería ni chucherías entre horas.


Los niños nunca deberían comer bollería industrial ni chucherías entre comidas. Estos alimentos no sólo NO aportan las sustancias nutritivas que el niño necesita, como vitaminas y minerales, sino que hacen que el pequeño necesite cada vez más alimentos ricos en azúcares y grasas, al tiempo que bajan las defensas inmunitarias y se favorece la formación de caries.

Inducen al niño a buscar alimentos ricos en grasas y azúcares. El mecanismo es el siguiente: los alimentos ricos en azúcar entran rápidamente en la circulación sanguínea y sacian en seguida. Al subir el nivel de azúcar en la sangre, el páncreas produce insulina para equilibrar estos niveles y, al mismo tiempo, almacena los azúcares, acumulándolos en las células grasas. Por eso, el nivel de azúcares baja rápidamente y el niño vuelve a tener "hambre" de azúcares.
Bajan las defensas inmunitarias. Uno de los primeros responsables es el azúcar, que se encuentra de forma abundante en la bollería y en las chucherías.

Hay muchas investigaciones científicas que relacionan el exceso de peso con la tendencia a enfermar. Se ha demostrado que el consumo de azúcares afecta a la capacidad de los glóbulos blancos para neutralizar las bacterias. Cuantos más azúcares asumimos, menos capaces somos de destruir los organismos dañinos que provocan las enfermedades. Por tanto,
es importante acostumbrar al niño a no añadir más azúcar a los alimentos que ya lo contienen.

Favorece la formación de caries. Se ha demostrado que la caries se produce, no tanto por la cantidad de azúcar consumido, sino más bien por la frecuencia de su consumo. Es decir, para la salud de los dientes, es peor comer 3-4 bombones a lo largo del día que una cantidad igual de azúcares en una comida principal. En las guarderías y en las escuelas alemanas, se ha prohibido el consumo de dulces y de golosinas fuera de las comidas; en 14 años, el porcentaje de niños sin caries ha ascendido del 9 al 26 por ciento en la ciudad de Hamburgo y ha alcanzado el 54 por ciento en Heidelberg.
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